Está claro que nunca llueve a gusto de todos y que lo que para unos es bueno para otros es todo lo contrario. No faltan aquellos que llevados por el espíritu de contradición se oponen a todo por sistema aunque con eso pongan en peligro el propio Sistema.
Después del primer día de debate de investidura del nuevo presidente Rajoy, hemos podido observar como se le ha acusado de inconcreto, de aprovechar la crisis para una recentralización, de aplicar pocos recortes y de recortar en exceso, todo esto a la vez. Incluso algunos han anunciado la convocatoria de movilizaciones en contra de la política del PP, y esto sin que Rajoy sea todavía presidente y sin que se conozca con mediana certeza, qué es lo que va a hacer. Para el primer día la verdad es que no está nada mal.
Visto que al nuevo presidente, cuando lo sea, le va a resultar imposible obtener un mínimo consenso político con el resto de formaciones de la cámara, deberá centrarse desde el minuto uno en aplicar aquellas medidas que considere útiles y oportunas para sacarnos cuanto antes de esa situación de crisis profunda, también de valores, en la que nos encontramos y sin preocuparle mucho el ruido interesado de la oposición. Tiene por delante cuatro difíciles años para demostrar a los miles de votantes que han confiado en él que no se han equivocado.
La tarea es difícil pero también apasionante y si Rajoy fue un líder mediocre haciendo oposición, precisamente por esa prudencia y ambiguedad, calculada o no, del gallego de Pontevedra, yo creo y deseo que será un muy buen presidente, con sentido común, con seriedad, generando confianza y sobre todo rodeado de un equipo de buenos gestores, cumplan o no con el cupo femenino…o masculino. Sin floreros, que al final han demostrado ser flor de un día, como nos tenían acostumbrados los Zps y pepiños de turno que la historia los tenga en su gloria para siempre, aunque si la historia se escribe con renglones rectos no creo que salgan muy bien parados, y no quiero aquí hacer el chiste fácil con los cinco millones de parados que maldita la gracia que tiene. Ahora toca gobernar y toca apretarse el cinturón, en algunos caos hasta quedarse casi sin respiración. Esperemos que la ayuda llegue a tiempo.
Yo le deseo toda la suerte y todo el acierto al nuevo gobierno y le pido que no se olvide de que aquí en Navarra, en la comunidad más prospera de España, también hay problemas y necesidades y que además hay un partido y una presidenta, UPN y Yolanda Barcina, que arriesgaron lo indecible para estar a su lado y ayudarle a ganar las elecciones.
Si de algo podemos presumir los gallegos es de hacer honor a ese refrán que dice que ” de bien nacidos es ser agradecidos”.